
Entrevista a Gabino Navarro
EPISODIO #27 Cómo hacer que la gente crezca a tu lado En esta entrevista Gabino Navarro, director General de AEVUM, nos cuenta cómo hacer que
Muchas organizaciones y líderes han crecido bajo la lógica de la competencia:
Ganar o perder | Nosotros o ellos | Mi éxito o el tuyo
Sin darnos cuenta, interpretamos muchas situaciones desde la idea de que el éxito es un recurso limitado.
Pero…
¿Es realmente cierto que el éxito de unos implica el fracaso de otros?
¿O podemos construir entornos donde todos ganemos?
Para responder a esta pregunta quiero hablarte del concepto de suma cero, cómo aparece en las organizaciones, qué costes genera, por qué limita el crecimiento colectivo y…
…por supuesto, ¡Cómo contrarrestarlo!
¿Comenzamos?
¿Conoces el término “suma cero”?
Proviene de la teoría de juegos.
En un juego de suma cero, lo que uno gana es exactamente lo que otro pierde.
Si tú ganas +1, el otro pierde −1.
El resultado siempre es cero.
Por ejemplo, en una partida de ajedrez, solo puede haber un ganador. O en un concurso con un único premio, si alguien gana el trofeo, los demás lo pierden.
Y ese enfoque de que si alguien gana, alguien tiene que perder tiene sentido en contextos de competencia pura, donde los recursos son limitados: tiempo, poder, reconocimiento, dinero, oportunidades.
En esos escenarios, efectivamente, el éxito de uno excluye al otro.
Pero cuando esa lógica se traslada a los equipos, empresas o relaciones humanas, donde la colaboración, la innovación y el aprendizaje son el activo más valioso, esta visión resulta limitante y obsoleta.
Al menos desde mi punto de vista.
He visto equipos formados por profesionales brillantes que, en lugar de avanzar juntos, terminaban compitiendo entre sí.
Y no porque sus líderes o miembros fueran egoístas.
Sino porque habían aprendido a interpretar el éxito como un juego donde, para que alguien gane, necesariamente alguien tiene que perder.
¿Y qué pasa cuando una cultura organizacional adopta la lógica de la suma cero?
Y el éxito deja de ser una oportunidad colectiva para convertirse en un territorio que hay que conquistar.
¿Por qué caemos tan fácilmente en esta mentalidad?
Durante gran parte de nuestra historia ha sido una forma muy eficaz de interpretar el mundo.
Nuestro cerebro no está diseñado para optimizar la colaboración global.
Está diseñado para sobrevivir.
Y durante miles de años, sobrevivir significaba algo bastante concreto: moverse en entornos donde los recursos eran limitados.
Comida, territorio, estatus, reconocimiento y, por lo tanto, oportunidades.
En ese contexto, tenía todo el sentido interpretar la realidad como un juego donde si otro gana, tú pierdes.
Porque era literalmente así.
Nuestro cerebro sigue funcionando con esa lógica de escasez
Y aunque hoy trabajemos en entornos donde el valor puede crearse, nuestro sistema de pensamiento no ha evolucionado al mismo ritmo.
Seguimos reaccionando como si los recursos fueran limitados incluso cuando no lo son.
Por eso:
No es racional.
Es instintivo.
Muchos entornos están diseñados para compararnos o enfrentarnos unos con otros.
Piénsalo:
De hecho, en la mayoría de organizaciones solo hay un número limitado de puestos visibles o proyectos relevantes.
Y esto sigue alimentando esa idea: que tú subas, otro tiene que quedarse abajo.
Es decir, para que uno gane otro tiene que perder.
Y nosotros tratamos de crear culturas y sistemas cooperativos, sin darnos cuenta que las recompensas siguen basándose en la comparación.
No caemos en la mentalidad de suma cero porque sea la forma correcta de entender el mundo. Caemos porque es una forma más rápida y sencilla.
Pensar en términos de:
Es mucho más fácil de cuantificar que el impacto colectivo y colaborativo.
Por eso, muchas organizaciones terminan premiando lo que se puede medir, aunque eso no sea necesariamente lo que crea más valor. Y eso empuja hacia la lógica de suma cero.
La mentalidad de suma cero no suele aparecer de forma explícita, pero sus efectos sí son muy visibles:
El problema no es solo lo que ocurre en el día a día, sino lo que deja de construirse con el tiempo.
Eso es lo que más me preocupa.
Porque las culturas no se rompen de un día para otro, se van debilitando poco a poco.
Y muchas veces, sin que nadie lo note.
Por eso, si detectas alguna de estas dinámicas en tu organización, no está todo perdido.
De hecho, lo interesante empieza ahora.
Porque hemos hablado de la mentalidad de suma cero pero existe una forma muy diferente de entender el éxito.
Una forma que no se basa en repartir lo que hay sino en ampliar lo que es posible.
¿Quieres conocerla?
Te la presento, se llama mentalidad de suma positiva.
Si la mentalidad de suma cero parte de una idea de escasez (si tú ganas, yo pierdo), la mentalidad de suma positiva parte de una premisa completamente distinta:
El éxito no se reparte. El éxito se puede ampliar.
En este enfoque, el crecimiento de una persona no reduce las posibilidades de otra, sino que puede aumentarlas.
¿Cómo?
Porque el valor real se crea cuando las personas colaboran.
Y esto cambia por completo la forma de entender el trabajo, los equipos y el liderazgo.
En una mentalidad de suma positiva:
El éxito deja de ser un punto de comparación y pasa a ser un efecto multiplicador.
La gran diferencia no está en ser más amable o más colaborativo.
Está en el tipo de pregunta que guía las decisiones.
En una mentalidad de suma cero, la pregunta implícita es:
¿Esto me beneficia a mí o a los demás?
En una mentalidad de suma positiva, la pregunta cambia:
¿Cómo podemos hacer que esto nos beneficie a todos al mismo tiempo?
Y ese pequeño cambio de enfoque marca totalmente la diferencia.
Porque deja de poner el foco en la distribución del éxito y lo pone en la creación de valor.
| ASPECTO | MENTALIDAD DE SUMA CERO | MENTALIDAD DE SUMA POSITIVA |
|---|---|---|
| Visión del éxito |
«Ganar o perder.» El éxito es limitado: si alguien gana, otro debe perder. |
«Ganar y hacer ganar.» (El famoso win-win) El éxito se multiplica: cuando uno gana, todos pueden ganar. |
| Forma de pensar |
«Si otro gana visibilidad, yo me quedo atrás.» «Si comparto información, pierdo poder.» |
«Si otro crece, el equipo se fortalece.» «Compartir multiplica el valor.» |
| Foco principal | Competir contra los demás. | Superarse a uno mismo y crecer con los demás. |
| Relación con los demás | Rivalidad, comparación, desconfianza. | Colaboración, reconocimiento, confianza. |
| Comportamientos típicos |
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| Acciones del líder |
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| Cultura que genera | Celos profesionales, competencia interna y desgaste emocional. | Sinergia, innovación y compromiso colectivo. |
| Resultado a largo plazo | Fragmentación, pérdida de confianza y rotación de talento. | Confianza, aprendizaje continuo, rendimiento sostenible y mayor impacto. |
| Preguntas clave |
|
|
En este contexto, el liderazgo deja de ser un sistema de control o reparto y se convierte en un sistema de expansión.
Las culturas no se definen por lo que dicen sino por las preguntas que hacen de forma habitual.
Y en este caso, el líder no se pregunta quién destaca más o quién merece más reconocimiento.
Se pregunta:
Porque entiende algo fundamental: cuando el sistema crece, todos dentro del sistema tienen más oportunidades.
La mentalidad de suma positiva no niega la competencia, cambia su significado.
Porque ya no se trata de competir para ser mejor que otros, se centra en mejorar gracias a otros.
Y cuando se hace ese cambio de enfoque, la comparación deja de ser una amenaza y se convierte en una fuente de inspiración.
En definitiva, la mentalidad de suma cero busca ser mejor que otros.
La mentalidad de suma positiva busca ser mejores juntos.
¿Tú con cuál te quedas?
Yo lo tengo claro.
Imagino que tú también.
Pronto te compartiré acciones concretas para empezar a construir una mentalidad de suma positiva y crear una cultura ganar-ganar en tu equipo u organización.
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