
Entrevista a Gabino Navarro
EPISODIO #27 Cómo hacer que la gente crezca a tu lado En esta entrevista Gabino Navarro, director General de AEVUM, nos cuenta cómo hacer que
Todas las organizaciones, incluso las más talentosas, se topan con energías negativas que afectan la dinámica del equipo.
Malas vibras que pueden darse por un solo miembro del equipo, un compañero que siempre ve el vaso medio vacío, por ejemplo.
O puede ser un efecto acumulativo de estrés, frustraciones, presión externa o dinámicas del grupo entero que tienden a crear pequeños rumores que se esparcen, conflictos o críticas que no aportan soluciones.
Pero… ¿Sabes qué?
Aproximadamente el 77% de los comportamientos de los miembros de un equipo vienen dados por en tipo de entorno que se da en el equipo.
Las malas vibras en los equipos no son un problema en sí, son una señal de que hay algo que no está funcionando como debería.
La buena noticia es que hay varias acciones sencillas que puedes hacer para neutralizarlas.
Son 5 pasos con ideas muy prácticas para observar y poner solución a las MALAS VIBRAS, manteniendo además a tu equipo motivado y productivo.
¡Vamos con ello!
Antes de entrar en los pasos para neutralizarlas, es importante que sepas que las malas vibras en un equipo no siempre tienen una sola causa ni un solo responsable.
La mayoría de las veces son el resultado de varios factores que se van acumulando con el tiempo.
Como dicen por ahí…”casi ningún problema tuvo su origen ahora mismo”.
Algunas de las fuentes más comunes de malas vibras en los equipos son:
Estrés y presión constante:
Todos tenemos días malos, semanas intensas o momentos de saturación. El problema surge cuando ese estado se vuelve permanente.
Cuando las cargas de trabajo son altas, los tiempos apremian y no hay pausas para recuperar energía, el equipo se irrita, se impacienta y se desmotiva. Y no es por que falte el compromiso sino porque está agotado.
Importante: esa presión constante no siempre nace en el trabajo. A veces viene de la vida personal de algún miembro del equipo y tenerlo en cuenta marca una gran diferencia en cómo acompañamos y lideramos.
Desalineación con el equipo o el propósito
A veces la negatividad aparece cuando alguien no se siente parte del proyecto, no entiende el “para qué” de lo que hace o cree que su aporte no se valora.
A veces es todo el equipo el que no entiende el “para qué” ni ven el impacto real de lo que hacen.
Comunicación poco clara o mal gestionada
Cuando hay mensajes ambiguos, cambios de último momento o cosas sin atender durante mucho tiempo, es el terreno perfecto para que crezcan rumores, suposiciones y conflictos innecesarios.
Dinámicas de equipo poco saludables
Cuando los roles están mal definidos, hay favoritismos o mucha competencia entre los mismos miembros del equipo, esto puede generar tensiones que, con el tiempo, se traducen en malas vibras generalizadas.
Estilos personales que influyen en el ambiente
No debemos olvidar que algunas personas, por hábito o forma de ver el mundo, tienden a enfocarse más en los problemas que en las soluciones. No siempre es intencional, pero sí impacta en el clima del equipo.
A veces no es solo un factor el que influye, sino varios o derivados de estos.
Tu primer paso será observar cuál es la raíz de la mala vibra para encontrar una mejor solución.
Así que, comencemos.
Antes de buscar soluciones, es fundamental detenerse a observar.
Porque cuando entiendes el origen de la mala vibra, ya tienes el 50% del camino avanzado para neutralizarla.
Por eso, con ojo clínico (pero sin juicios ni señalar a nadie) necesitas identificar de dónde viene esa negatividad.
No se trata de buscar culpables, sino de entender qué está pasando realmente en la dinámica del equipo.
¿Cómo puedes hacerlo?
Durante una semana, realiza un diagnóstico rápido para detectar patrones de comportamiento que te ayuden a identificar la raíz de la mala vibra.
No hace falta hacerte espía para ello.
Basta con observar conscientemente la dinámica del equipo y hacerte preguntas simples como:
Dedica unos minutos al día a mirar cómo se comunican, cómo reaccionan ante los retos y cómo se sienten. Te sorprenderá lo rápido que empiezan a aparecer patrones claros.
Y no lo olvides: tú también formas parte del equipo.
Observa cómo influye esa negatividad en ti, qué emociones te despierta y cómo reaccionas frente a ella. Ese insight también es información valiosa.
Una vez que has identificado de dónde vienen las malas vibras, el siguiente paso es evitar que se propaguen.
Porque la negatividad es contagiosa. Como el bostezo… ¡Pero peor!
Proteger la energía del equipo no significa exigirles una actitud positiva, significa cuidar el clima para que los desafíos se aborden desde la responsabilidad y no desde el desgaste.
¿Cómo puedes hacerlo?
Te propongo 3 acciones clave:
Idea extra:
Introduce un check-in emocional al inicio de las reuniones: una frase breve donde cada persona comparta cómo llega ese día.
Esto no debe alargarse mucho en el tiempo, es solo para tomar el pulso del equipo y detectar tensiones a tiempo.
Una vez que has identificado la mala vibra y protegido la energía del equipo, no esperes a que el problema escale.
Es momento de abordarlo directamente (nunca en caliente), ya sea con un miembro específico o con el equipo completo.
¿Cómo puedes hacerlo?
Te comparto ideas según si la mala vibra afecta solo a un miembro o a todo el equipo.
En cualquier caso, es importante dejar claro qué comportamientos son esperados dentro del equipo y cuáles no. Es decir, que la persona comprenda qué actitudes afectan la dinámica del grupo.
Porque cuando las expectativas no se dicen, se interpretan…
¡Y ahí empiezan los problemas!
Cuando es un solo miembro del equipo
La conversación debe ser uno a uno, en un espacio privado y sin espectadores.
1 – Habla desde hechos observables, no con juicios ni etiquetas. Por ejemplo:
2 – Después, escucha a la persona e invitala a ser parte de la solución. Pregúntale qué necesita, cómo el equipo puede apoyarla y qué ajustes está dispuesta a hacer para mejorar la dinámica.
3 – Establecer juntos compromisos claros y haz seguimiento para ver los avances.
Cuando la mala vibra afecta a todo el equipo
A veces no se trata de una sola persona, sino de un patrón generalizado de tensión o negatividad.
En estos casos:
1 – Reúne al equipo en un espacio seguro: deja claro que el objetivo es mejorar la dinámica, no señalar culpables.
2 – Habla desde observaciones colectivas, por ejemplo:
3 – Después, anímalos a compartir soluciones, qué ajustes o apoyo necesitan para manejar los desafíos.
4 – Establece compromisos claros y haz seguimiento grupal para ver los avances.
Neutralizar la negatividad no se trata solo de “combatirla” o señalar lo que está mal.
La estrategia más efectiva es amplificar lo que funciona. Porque cuando el equipo celebra los comportamientos positivos, las malas vibras pierden fuerza por sí mismas.
Y este es el cuarto paso que te propongo.
¿Cómo puedes hacerlo?
No subestimes el efecto de celebrar lo que sí funciona.
Te comparto algunos ejemplos:
Importante: Antes de llegar a este paso, es imprescindible haber recorrido los primeros tres pasos: detectar y comprender la mala vibra, proteger la energía del equipo y abordar la situación de manera directa.
Y si quieres llevarlo un paso más allá, cuando llegue el momento de las dinámicas y juegos, te recomiendo leer mi artículo con 5 juegos para crear un ambiente de trabajo positivo.
A veces, incluso después de observar, proteger la energía, hablar directamente y reforzar lo positivo, la negatividad persiste.
Antes de tomar cualquier medida seria, haz una revisión objetiva:
Si la respuesta es sí y la negatividad persiste, es momento de dar un paso más estratégico.
Considera ajustes en roles o responsabilidades
Si un miembro del equipo continúa afectando la dinámica pese a las acciones anteriores, puede ser útil revisar su rol o sus responsabilidades.
Se trata de poner a cada persona en un espacio donde pueda rendir y contribuir mejor a la dinámica colectiva, no es un castigo.
Toma decisiones más serias si es necesario
No puedo decirte qué hacer, pero si el comportamiento negativo sigue afectando al equipo de manera constante, aplica las medidas que consideres.
En caso de duda, busca acompañamiento de Recursos Humanos o de tu liderazgo directo.
Las malas vibras en los equipos no son un enemigo a vencer, sino una señal de que el equipo necesita atención y acción.
Actúa hoy: observa, conversa, celebra lo que funciona y ajusta lo que no.
Cada paso que des, construye un equipo más fuerte y resiliente.
Recuerda que la energía positiva no llega sola, tú puedes generarla.
Me encantará que me cuentes cómo te va, puedes dejar un comentario más abajo.
Gracias por leerme líder.
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1 comentario en «Neutraliza las MALAS VIBRAS en tu equipo»
Estoy justamente atravesando con uno de mis equipos una situación de ruptura entre dos de los líderes.
Lo cual se vive con momentos de tensión.
Estoy en la etapa de observación para intentar buscar una solución en conjunto